¿Qué hacemos con los dólares?

Economía

Concluye el mes de septiembre, y con él –al menos en teoría- la vigencia del “dólar soja”. Mientras que el Ministerio de Economía buscar desesperadamente otros sectores que puedan aportar divisas, para beneficiarlos con dólares especiales para instarlos a concretar operaciones de venta, la proximidad del Mundial de Qatar 2022 plantea un nuevo desafío inmediato. La demanda turística de dólares, que habitualmente se incrementa en el mes de diciembre, esta vez se adelantará, y ejercerá su presión sobre los múltiples mercados en actividad, profundizando la brecha con un dólar oficial que no cesa de revaluarse, aunque siempre queda muy rezagado.
Por estas razones –incremento de la demanda de dólares y necesidad de generar nuevas fuentes de aprovisionamiento estableciendo políticas atractivas por tiempo limitado-, la celebración dentro del ministerio por haber llegado a recaudar los U$D 5.000 millones en liquidaciones que esperaban se diluyó un tanto.
Mucho más aún cuando la fijación de dólares especiales es resistida por el cristinismo duro, y las políticas del tándem Alberto Fernández-Miguel Pesce hacen todo lo posible para sumar nuevos escollos a la gestión de Sergio Massa . Para nadie es un secreto que Alberto desespera por recuperar, al menos en parte, la autoridad que supo diluir en los dos años y medio iniciales de su gestión. Sin importarle el precio.
En el Banco Central creen que, hasta el año próximo, los problemas con las reservas no podrán resolverse. No solamente porque no identifican otras actividades que puedan aportar divisas significativas, como por que en este mes de octubre concluyen los 180 días de postergación para que los importadores puedan acceder a dólares frescos a precio oficial para pagar sus compras. Habrá que tomar una decisión al respecto, pero no les caben dudas de que esta situación impactará –y mucho- sobre las existencias físicas de divisas en la entidad.
El año próximo podría ser diferente, pero sólo a partir del mes de septiembre u octubre, y lo capitalizará el próximo gobierno. En 2022 la importación de energía se llevó unos U$D 11.000 millones, y si el cronograma del gasoducto y potenciamiento de la producción de Vaca Muerta llegara a cumplirse estrictamente, aún faltarían 12 meses para comenzar a ver sus primeros resultados.
De este modo, a partir de octubre la Argentina necesitará el aporte de nuevos dólares, al mismo tiempo que las consecuencias de mantener congeladas muchas erogaciones y procrastinar las exigencias de los sectores piqueteros podrían comenzar a evidenciarse. Y aún cuando podría llegar a extenderse la vigencia del “dólar soja”, a las tensiones internas que eso generaría se suma el hecho de que ya queda muy poco stock para liquidar.
Pero no sólo el gobierno apunta a descubrir alguna potencial fuente de ingresos en divisas. También –y, sobre todo,- la mirada está puesta en los gastos con tarjetas de crédito en el exterior que realizan los argentinos. En los últimos dos meses, las liquidaciones por gastos en el exterior, tanto por compras como por turismo y adquisición de pasajes, sumó U$D 750 millones, a una cotización de $ 262,79 por dólar.
Si bien los consumidores locales pagan sus saldos de tarjetas en pesos, esos gastos significan dólares que los bancos exigen al Central para cancelar los pagos. En el mes de octubre se calcula que las erogaciones llegarán a los U$D 1.000 millones, y que en los siguientes –por el impacto del mundial y el inicio de la temporada estival- se incrementará aún mas.
Sobre todo la mirada está puesta en el mes de noviembre, cuando el Mundial de Qatar –según las estimaciones- se llevará unos U$D 3.000 millones, lo que prácticamente invalidaría el esfuerzo recaudatorio que impulsó Sergio Massa para llegar a sumar esos U$D 5.000 millones. Y, al respecto, el establecimiento de un nuevo “dólar turista” o “dólar Qatar” parece ser la única solución a la vista.
Pero su adopción no es una medida grata, y nadie desea poner la cara para responsabilizarse de su adopción. La relación entre el Banco Central y el Ministerio de Economía atraviesa su peor momento, desde que Pesce le bloqueó la compra de dólares financieros a los exportadores de cereales que habían sido beneficiados con un dólar especial a $ 200.
La resolución de este dilema no es sencilla. Si la adopta Economía deberá afrontar la andanada de la oposición, que hasta ahora se ha mantenido bastante expectante sobre su gestión, y afectará su imagen entre los sectores que practican habitualmente turismo en el exterior. Si, en cambio, la adoptara el Central, demostraría que, en última instancia, el dueño de la pelota en materia económica no es Massa, sino Pesce.
Un “albertista” de pura cepa analizaba la situación con satisfacción. “Creyeron que lo hundían a Alberto con el empoderamiento de Sergio, pero en verdad lo liberó de cuestionamientos y le permitió tomar la decisión determinante: confirmar a Pesce hasta 2028 como presidente del Banco Central y, encima, con un Decreto que tuvo que firmar el propio Massa.”
“Así se reserva la capacidad de veto, y puede hundir cuando quiera las iniciativas del Ministerio de Economía.”
Y concluye: “Hicieron tanto bombo con Massa como Superministro, pero en realidad, el verdadero Superministro es Miguel Pesce.”