¿Se bajó de su candidatura Mauricio Macri, o sólo especula con la desesperación ajena?

Política

Para tratar de bajar los decibeles de la pirotecnia interna del PRO en relación con la disputa por la candidatura presidencial, hubo desayuno del PRO en búsqueda de la reconciliación. Mauricio Macri fue el anfitrión, y según los trascendidos, habría resignado su candidatura presidencial. Cristian Ritondo a la salida fue contunente: Rodríguez Larreta, Bullrich y Vidal son los presidenciables.
Ritondo llevó la voz cantante al momento de informar sobre el encuentro. Se habría acordado un mecanismo para “evitar tensiones innecesarias” entre quienes aspiran a la candidatura presidencial. Y el nombre de Mauricio Macri brilló por su ausencia.
“Hoy nuestros candidatos a presidente son Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.”-comunicó-, al tiempo que trató de bajarle el precio al conflicto interno al señalar que, en la reunión de casi dos horas, le habrían dedicado más tiempo a analizar los problemas económicos que enfrenta el país.

El comunicado oficial emitido por el PRO formula fuertes críticas al Gobierno Nacional, e insiste con la voluntad de diferenciación reiterado por sus principales referentes.
“Ratificamos nuestro compromiso por la unidad del PRO y de Juntos por el Cambio para garantizar la transformación que el país necesita.”
Y anuncia que: “Hemos establecido un mecanismo de coordinación entre los precandidatos del PRO que evite tensiones innecesarias.”
El título de la comunicación –que apenas consta de tres párrafos- es terminante: “Honda preocupación por la situación económica”.
Y a continuación destaca que el Ministro de Economía, Sergio Massa, «no se está haciendo cargo de los cambios necesarios».
«Ya hemos advertido y reiteramos que está construyendo una bomba hacia el futuro.»-enfatiza.

Los referentes del PRO acordaron mecanismos para que no se repitan episodios públicos vergonzantes, tal como lo fue la amenaza de Patricia Bullrich al jefe de Gabiente porteño Felipe Miguel de “romperle la cara”.
En el encuentro, Rodríguez Larreta calificó como “un papelón” a los cruces de dirigentes que tuvieron lugar la semana pasada, e insistió en que “no hay que personalizar la política”.
«Estamos dando una imagen espantosa a la sociedad.”-sentenció el Jefe de Gobierno porteño.
En búsqueda de lograr mayor armonía y coherencia, cada uno de los tres presidenciables designará un representante para coordinar posiciones y fomentar la convivencia pacífica, evitando así hacer públicas las diferencias sin filtro alguno.
También se consideró la creación de una Mesa Nacional para debatir temas electorales.

El gran derrotado, sin lugar a dudas, fue Horacio Rodríguez Larreta. El alcalde porteño tiene en claro que su carta ganadora consiste en cerrar acuerdo nacional con la UCR, llevar como vice a Gerardo Morales y como candidato a Jefe de Gobierno de la CABA a Martín Lousteau. Pero esta decisión puede costarle la pérdida de respaldo al interior del PRO, ya que la voluntad unívoca dentro del partido consiste en conservar el control de la Ciudad sea como sea. Aún por encima de la Presidencia de la Nación.
Del desayuno convocado por Mauricio Macri para armonizar posiciones salió «halconizado». No ganó mucho: apenas ser considerado como uno de los tres presidenciables del PRO, junto con Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal.
Si, en cambio, debió ceder en cuanto a su propuesta de gobierno. No sólo debió descartar su plan de construcción de consensos -«70/30»-, lo que significa en la práctica tirar a la basura su eventual alianza con la UCR.
De la reunión salió un Rodríguez Larreta radicalizado, que afirmaba a quien quisiera escucharlo que «Hay que ir a fondo» y que «no hay lugar para gradualismos». De este modo, su tesis de los «100 días» se convirtió en que «hay que implementar un plan en 100 horas».
Así salió del encuentro: como uno más de los candidatos y debiendo asumir un programa que no era el suyo.

«Lo importantes es para qué uno quiere ser candidato. Las candidaturas son para transformar el país, queremos cambiar la Argentina. Que vuelva a producir, a generar trabajo. Ver qué producto le podemos vender al mundo, a qué países, qué inversiones y qué infraestructura se necesitan, una política diplomática agresiva para abrir mercados. Todo eso tiene que tener un plan.»-aseguró de manera enfática.
Y al momento de anunciar medidas concretas, mencionó que «el mundo necesita los productos argentinos», como «el litio del norte, el petróleo y el gas del sur, los alimentos».

También señaló la necesidad de aplicar «Toda la capacidad de nuestros jóvenes en las empresas tecnológicas. Tenemos una oportunidad y hay que aprovecharla.»
Y como conclusión sentenció: «Desde el primer día pondría en marcha un plan integral, hay que ir a fondo, no hay lugar para gradualismos. No hay tiempo, ni siquiera 100 días. Hay que implementar un plan en 100 horas.»
Pero Rodríguez Larreta está shockeado. Y así lo demostró al participar del programa de Luis Majul, cuando cometió un terrible furcio: “yo trabajo todos los días para que se rompa esa unidad”-disparó, ante la mirada atónita del comunicador-publicista del PRO.
Sin dudas no fue eso lo que quería subrayar. Sólo le traicionó el inconsciente.
Pero, volviendo a la interna del PRO, si bien para algunos fue sorpresa la decisión de Mauricio Macri de apartarse de su candidatura presidencial, las palabras de Ritondo aún dejan lugar para la especulación, al enfatizar que “hoy” esos son los tres candidatos del PRO. Pero quizá más adelante sea distinto.
Pero el anuncio resulta coherente con la estrategia que viene desarrollando Mauricio Macri: ser reconocido como Jefe indiscutido del PRO y dejar que las ambiciones de los tres candidatos terminen obligando a adoptar una solución negociada.
En este escenario, la única candidatura capaz de armonizar la interna sería la del ex Presidente.