¿Se viene el dólar a $ 600?

Economía

Pese a la venta de humo de políticos y medios vinculados con el oficialismo, y la benevolencia de una oposición que haría lo mismo en caso de estar en su lugar, los resultados del primer mes de Sergio Massa son francamente decepcionantes. Si bien consiguió hacer ingresar alrededor de U$D 8200 millones por la venta del “dólar soja”, esa jugada –como la mentira- tiene patas cortas. Se vaciaron la existencias de ese bien hasta la próxima cosecha, por lo que no podrá echarse un nuevo manotazo inmediato, y el costo lo pagamos todos los argentinos, por su impacto en los indicadores inflacionarios y la profundización del proceso devaluatorio que el oficialismo niega pero está cada vez más activo, incluso desde bastante antes que Martín Guzmán cerrara el acuerdo con el FMI. Para abonarle la diferencia entre los $ 140 del dólar oficial y los $ 200 reconocidos por el gobierno, debió volverse a emitir moneda, la nueva paridad afectó las cotizaciones de los dólares alternativos legales, e inmediatamente se tradujo en el mantenimiento del índice inflacionario con un piso del 7%.
El dato que oficialismo y oposición tratan de ocultar celosamente es que, de esos U$D 8200 millones, sólo U$D 800 quedaron en las arcas del Banco Central. Todos siguen corriendo contra las divisas en su poder, sobre todo los importadores, que deben hacer frente a los pagos diferidos por las compras realizadas durante los 180 días de sequía que dispusieron en su momento Guzmán y Miguel Pesce.
En síntesis, con el “dólar soja” el gobierno salió debilitado al no poder torcerle el brazo al chantaje corporativo de los exportadores, y encima eso ni siquiera le sirvió para incrementar las exhaustas reservas del Banco Central.
Si bien los cepos amortiguan, no consiguen resolver los desequilibrios, que se van pronunciando día a día. El déficit de la cuenta de Servicios sigue escalando. Los salarios reales, las jubilaciones y las ayudas sociales cayeron al subsuelo. Cada día el gobierno confirma que, más que una alternativa al macrismo, decidió ser su continuador. Mal que les pese a los conversos.
Por el lado del dólar, las noticias no tienen nada de auspiciosas. El dólar blue sigue en la franja de los $ 285/300. El dólar turista/tarjeta y el dólar ahorro cotizan apenas entre $20 y $30 por debajo del dólar informal. Pero la “corrida contra las reservas del Banco Central (BCRA)” que puso de patitas en la calle a Silvina Batakis cuando aún no había terminado de calzarse el traje de Ministra de Economía, continúa activa. Los cepos se mantienen y multiplican, pero sólo marchan a su rastra y apenas si consiguen suavizar muy poco sus consecuencias.
Durante el primer mes de gestión de Sergio Massa, las personas físicas compraron, de forma neta, US$ 702 millones. De ese monto, según datos del Banco Central, US$ 406 millones corresponden a gastos de tarjetas por consumos con proveedores no residentes (viajes, pasajes, compras, etc.) y US$ 251 millones tuvieron como finalidad el atesoramiento.
Si bien no se trata de comportamientos nuevos, ya que arrancaron en el 2022 y se fueron intensificando, nadie en el gobierno se anima a ponerle el “cascabel al gato”. Se declara más que se decide, y se señala al denominado “dólar Qatar” para enmascarar el verdadero problema. Un año atrás, las compras netas de divisas por parte de la gente rondaba entre US$230 millones y US$290 millones. Desde entonces no dejaron de crecer.
Lo que sí cambió fue la composición de las compras netas de las personas físicas. Hace un año se dividían por mitades entre gastos de turismo, pasajes y compras, y por el otro lado atesoramiento. Pero desde inicios de este año el gasto en viajes, pasajes y compras en el exterior incrementó considerablemente su peso en la ecuación, aunque las compras por atesoramiento también aumentaron, aunque a un nivel inferior.
El gasto de viajes, pasajes y compras inició el 2022 por debajo de los US$ 290 millones y a mediados de año superó los US$320 millones, para llegar a US$406 millones en el mes de agosto.
El atesoramiento inició el 2022 en US$180 millones. Luego fue cayendo hasta que la traumática salida de Martín Guzmán y el breve interregno de Batakis lo catapultó a más de US$250 millones mensuales.
Por las restricciones vigentes, no sólo se compran más dólares para atesorar, sino que son mucho más los que retomaron esa práctica. Hace un año eran entre medio millón y casi 700.000 personas quienes compraban divisas en el mercado oficial. En enero esa cifra ascendió a un millón de personas, y en los últimos meses superaron los 1,4 millones.
En consecuencia, el saldo de la cuenta Servicios del Balance Cambiario del BCRA registró un déficit de US$ 1.072 millones en agosto, por los egresos netos en concepto de “Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta” y “Fletes y Seguros”, por US$ 758 millones y US$ 536 millones respectivamente. Como contrapartida se registraron ingresos netos por “Servicios empresariales, profesionales y técnicos” y “Otros servicios” por US$ 207 millones y US$ 14 millones, en cada caso.
Para cuantificar el desequilibrio, la cuenta servicios registra un déficit acumulado de US$7119 millones durante este año, lo que implica un aumento de casi el 290% frente a igual período del 2021, donde apenas sumó US$ 1833 millones.
El nivel del déficit de Servicios en 2022 es muy similar al registrado a mediados de 2018, cuando comenzó la crisis durante el macrismo. Posteriormente llegó a descender a casi US$ 1.500 millones, antes de iniciar su escalada actual.
Pero el gobierno sólo atina a poner parches ineficaces, en lugar de adoptar soluciones reales que ataquen el nervio del problema. Procrastinar es la actitud del gobierno, más allá del área de acción que se examine.
Fue “Lilita” Carrió la encargada de pronosticar, desde la política, el crudo horizonte que nos espera. “Cuando termine el Mundial la gente se va a dar cuenta de que el país chocó.”
“Qatar es un gran entretenimiento que les sirve a muchas naciones para hacer desastres adentro.”-continuó.
Y terminó preguntándose: “¿Qué vamos a vivir en Argentina? Tenemos un presupuesto falso, vamos a una cosecha totalmente disminuida en trigo que es la que nos puede dar dólares en diciembre. El país está chocando de a poco, pero choca definitivamente a partir de diciembre.”
Los economistas, tanto los académicos como los más mediáticos, difieren en el monto de la cotización del dólar para el año próximo, pero no en su inevitable incremento. Algunos lo ubican en $ 353, otros en $ 534, y finalmente los más alarmistas se inclinan por los $ 600. La suba en las tasas de interés para desalentar la corrida hacia el dólar paraliza cotidianamente la producción, y en los niveles del 100% actual resulta un suicidio apostar por la inversión productiva. Mucho más si se insiste con incrementarla: se pagará con una terrible recesión, un incremento significativo de los indicadores de empleo y un gravísimo recalentamiento de la tensión social, que ya viene levantando temperatura desde hace tiempo.
Y esto sin considerar el aumento de la disputa interna dentro del Frente de Todos. El período de gracia de Massa ya concluyó, Cristina ya salió a marcarle la cancha, Rubinstein le respondió a su vez, los ultracristinistas comenzaron a bajarse del Frente de Todos, y todavía no ha empezado la cuenta regresiva de las elecciones del año próximo. Ya el equipo económico debió postergar un mes más la aplicación de la segmentación tarifaria, mientras que los dólares continúan escapando de las arcas del Banco Central y ya no hay soja disponible para posibilitar nuevos experimentos de nuestros aprendices de brujos.
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