¿Las cartas están echadas para las elecciones presidenciales?

Política

Las elecciones presidenciales aún están lejos, pero ya entramos en tiempos de definiciones. Tal vez por lo mucho que se disputa, o por la incidencia de las redes sociales que no permiten tomarse vacaciones, no ha existido el receso veraniego. Todos juegan sus cartas con prisa y sin pausa. Y el escenario electoral comienza a definirse mucho antes de lo esperado.
La continuidad de las operaciones y decisiones políticas quedó en claro sobre todo en la oposición, cuando una reunión clave entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta tuvo lugar en Cumelen, sobre el filo del año nuevo. No consiguieron ponerse de acuerdo en nada y, por estas horas, las dudas de Macri sobre su postulación continúan intactas. El ex presidente no cesa de analizar los datos que recibe, y aunque insista en mantenerse en carrera, no le resultan favorables. Y con su duda impide que Patricia Bullrich ocupe el espacio radicalizado del PRO. Si cumple con su promesa de comunicar su decisión para el mes de marzo, ya será demasiado tarde para que cualquiera de los dos salga a pelearle la interna al Jefe de Gobierno porteño.
Si bien hasta hace un par de días se mantuvieron en reserva los entretelones de la reunión de Cumelén, ahora Rodríguez Larreta ya no tiene empacho en aceptar que fue realmente muy mala y nada productiva. O, al menos, no lo fue para Macri. Por el contrario, han sido muchos los que hubieran seguido al ex presidente que saltaron a su espacio, ya que es la única candidatura presidencial consolidada en Juntos por el Cambio. El evento que compartieron con Gerardo Morales en Mar del Plata, y la reunión de los equipos técnicos de ambos, terminó de dar forma a lo que sería la fórmula ganadora en la interna de la coalición opositora. Y que ahora aparece como más ganadora que nunca, ya que “Lilita” Carrió -quien afirmó que nunca volvería a votar a Mauricio-, ahora decidió sumarse a su armado.
Esta semana la líder de la Coalición Cívica y el presidente de la UCR se mostraron varias veces en público, en el contexto de varias reuniones compartidas para armar un plan de gobierno. «Un proyecto de Nación que sea transformador y cambie los paradigmas de los modelos que nos llevaron a la ruina.»-fue el objetivo reconocido por ambos, que significa simultáneamente una estocada frontal lanzada al ex presidente.
De la reunión del pasado martes participaron varios economistas de ambas partes: Eduardo Levy Yeyaty, Ignacio Bruera y Matías Surt; el embajador Facundo Vila, y Guillermo Hoerth, presidente de Cauchari Solar. Allí se comprometieron en «seguir trabajando en los acuerdos programáticos». Morales, junto a otros radicales como Emiliano Yacobitti y Martín Lousteau, elabora una alternativa económica postmacrista al que ahora se agregó “Lilita”.
Rodríguez Larreta, con quien esperan terminar de concretar la nueva coalición electoral, admitió públicamente que la situación con Macri es tensa. Nunca lo había hecho de manera tan explícita hasta ahora. Sabe que los radicales tratarán de sacar todo el rédito posible de un acuerdo en común, pero también que no estarían dispuestos a poner en cuestión su candidatura presidencial. Por eso los deja hacer sin entrometerse.
Del lado del Frente de Todos el único que manifestó su voluntad de ser reelecto es Alberto Fernández, aunque es una candidatura que no tiene chance alguna de imponerse siquiera en unas PASO. Con el convencimiento de una derrota segura, Cristina convocó a Daniel Scioli para ser la cara de la derrota nuevamente, decisión que el embajador en Brasil tomó como una distinción y no como un agravio, como lo hubiera hecho cualquier otro humano en su lugar.
Pero la política es dinámica y las cosas parecen haber cambiado bastante en el curso de la semana que pasó. Súbitamente comenzaron a llegar al Instituto Patria encuestas que colocan a Sergio Massa en segundo lugar dentro de las preferencias de la sociedad argentina, a apenas 2,6 puntos de Horacio Rodríguez Larreta (42,2 % y 44,8% respectivamente).
Su gestión, evaluada como sobria y eficiente, le ha permitido frenar más de una corrida cambiaria, limitar el gasto público y mantener los niveles de empleo. No es poco habida cuenta de las condiciones en las que asumió la cartera de Economía, y mucho más si se observa que ya consiguió superar incluso a Cristina Fernández dentro de las preferencias del electorado. Su última determinación de encargar al Banco Central que «lleve adelante en nombre del Tesoro» un «proceso de recompra de deuda externa argentina por más de mil millones de dólares» generó enorme optimismo en el mundillo financiero y empresarial, y le permitió revertir la escalada en la cotización de los dólares alternativos de los días previos.
En caso de continuar con viento de cola, con Massa el Frente de Todos podría volver a ponerse en carrera, sobre todo si Axel Kicillof es el candidato a la reelección en la Provincia de Buenos Aires. Ningún oficialismo puede aspirar a nada serio cambiando a sus referencias institucionales cuando no están inhabilitadas para presentarse a una renovación de sus mandatos, ya que eso implica una aceptación pública del fracaso. Pero el argumento, en este caso, sería que el que fracasó fue Alberto, pero que el Gobierno mejoró significativamente cuando tomó las riendas el actual Ministro de Economía.
La opción Massa le resta sentido al armado entre Urtubey y Schiaretti, que sólo le robaría votos a una candidatura cristinista, y le propina un duro golpe a las aspiraciones de Javier Milei, quien viene en retroceso al no conseguir presentar una propuesta electoral convincente. Su retroceso constante en las encuestas así lo demuestra.
El único inconveniente es que el Ministro de Economía ya ha afirmado reiteradamente que no tiene aspiraciones presidenciales en lo inmediato, y que su única preocupación es el combate contra la inflación y el crecimiento de la economía. Claro está que, incluso aunque esté convencido de que ese y no otro es su desafío, su gestión terminará siendo su campaña, más allá de la voluntad que lo anime.
Los meses próximos serán decisivos. Sólo queda en claro que al Frente de Todos parecen abrírsele dos salidas excluyentes: la competencia por la victoria, en caso de que Massa siga consolidándose, o una “derrota defensiva” con Daniel Scioli.
Quien termine siendo el candidato demostrará cuáles son las aspiraciones electorales del actual oficialismo a la hora de la verdad.