Javier Milei hizo de la crítica a la “casta política” uno de los tips centrales de su campaña electoral y, de hecho, mantuvo ese discurso a lo largo de su gestión pero, a diferencia de lo que venía sucediendo, pocos son los que les siguen creyendo.
El desplome en las encuestas, que lo ubica por debajo del 30% en las preferencias, con números inferiores incluso a los de la ex presidenta Cristina Fernández, no es obra de la casualidad, sino del desplome de la situación económica de la mayoría de los argentinos que, mientras ven desintegrarse sus condiciones de vida y sus ingresos, observan el festival de reparto de dinero y prebendas entre los privilegiados del régimen.
El caso del Banco Nación es paradigmático. Mientras concedía créditos VIP a funcionarios libertarios, modificando la reglamentación que especificaba condiciones y su direccionamiento a la compra de primera vivienda, la entidad financiera repartió prácticamente el doble de pauta publicitaria a medios y comunicadores “amigos”, aunque el discurso oficial haya insistido en la eliminación de esa práctica.
La pauta cambia de mecanismos, pero sigue vivita y coleando
Según un informe difundido por el sitio Chequeado.com, elaborado en base a información pública, el Banco Nación distribuyó $ 30.411 millones en pauta en 2025, lo que significa un aumento efectivo del 31% respecto de 2024 y del 86% en relación a 2023.
De este modo, el publicitado recorte de la publicidad oficial se reconvirtió en su implementación a través de empresas públicas o de mayoría accionaria estatal, como el Banco Nación, YPF o Aerolíneas Argentinas. Asimismo, y también según datos oficiales, se registró un fuerte financiamiento a la realización de festivales nacionales y provinciales, que se multiplicó de $645 millones en 2024 a $2.703 millones en 2025.
Sin embargo, y pese a la importancia de los fondos distribuidos, la entidad se niega a dar información sobre los criterios de distribución o los beneficiarios de esas políticas, argumentando que se trata de información “de valor comercial y estratégico”, que “podría afectar su competitividad”. Una razón muy difícil de fundamentar, y que motivó varios reclamos administrativos e incluso fallos judiciales para liberar el acceso a esa información.
“El desglose pormenorizado de la pauta publicitaria y patrocinios constituye información de valor comercial y estratégico”, sostuvo el Banco Nación rechazando esos reclamos y sentencias, enfatizando que la “información ya brindada satisface el estándar de transparencia sobre el uso de los fondos públicos, permitiendo el control social de la inversión total sin comprometer la inteligencia de mercado necesaria para el giro del Banco”.
Los beneficios de la casta frente al empobrecimiento social
Pero si la distribución encubierta de pauta y el otorgamiento de créditos millonarios de manera irregular para los amigos y aliados resulta irritante e incrementa el malhumor social, que vienen a sumarse a los casos $Libra, ANDIS, el de José Luis Espert y el de Manuel Adorni, entre otros tantos, un posteo del economista Christian Buteler resulta revelador sobre las falacias oficiales sobre su ataque sobre la “casta”, y grafica la contradicción entre las brutales políticas de ajuste implementadas sobre la enorme mayoría de los argentinos y los beneficios acordados a los privilegiados.
“Diciembre 2023 Jubilación mínima $160.713 ($105.713+50.000 bono) Diputado $1.508.000 (9 veces más) Senador $1.770.000 (11 veces más)
Abril 2026 Jubilación mínima $450.319 ($380.319+70.000 bono) Diputado $6.000.000 (13 veces más) Senador $11.000.000 (24 veces más)”
Siguen los recortes
La información circula en el momento en el que el recorte irracional apunta a liquidar definitivamente al PAMI, restringiendo drásticamente los medicamentos de distribución gratuita y los ingresos de los profesionales médicos –paro incluido en vigencia-, y cuando el gobierno ha exigido a los ministerios un recorte adicional de sus erogaciones, del 2% en gastos corrientes y de un 20% en gastos de capital.
Paradójicamente, quien impartió la orden fue nada menos que el cuestionado Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sólo en una ficción de realismo mágico resulta imaginable que sea él encargado de impulsar la austeridad pública. O en nuestra querida Argentina…
