• 11/02/2026 20:26

Trump, China y América Latina

Feb 11, 2026

El avance de China en América Latina desvela a un Donald Trump que, aunque intenta presentarse animoso y vencedor en sus apariciones públicas, carga con oscuros pronósticos para las elecciones intermedias de este año en los EEUU. Otro motivo principal que le quita el sueño es que, pese a sus bravuconadas y amenazas, no ha conseguido contener el avance chino a lo largo del planeta. La imagen de las banderas de la China y de Gran Bretaña anunciando su alianza lo ha sacado de quicio, y ni qué decir la rebeldía de la OTAN evidenciada en el caso de Groenlandia.
Limitadas sus aspiraciones de fortalecer su predominio sobre el “patio trasero” norteamericano, donde se ha establecido una fractura entre los “sumisos” que le responden -Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y Tito Asfura (Honduras)- y el resto, Trump está dispuesto a respaldarlos al precio que sea con tal de que admitan explícitamente su liderazgo y la condición de “enemigo global” de China.
Para graficar estos respaldos el presidente norteamericano ha montado una puesta en escena histriónica, a su medida, para el 7 de marzo en Miami, con el objetivo de frenar la ofensiva regional de China.
La cita es el 7 de marzo en Miami y ya fueron invitados Milei, Peña, Paz, Bukele, Asfura y Noboa, que comparten la agenda geopolítica del líder republicano
Las invitaciones ya se han cursado, y argumentan la necesidad de hacer fracasar el plan diseñado por Xi Jinping para controlar los recursos naturales, la producción alimentaria y las principales vías de comercialización en América Latina. La movida se inscribe en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada por la administración republicana, en la que se establece del denominado “Corolario Trump” para la Doctrina Monroe. Esta movida se suma a la nueva “Doctrina de Defensa de los Estados Unidos”, que no sólo apunta a restringir la actuación de actores extraterritoriales en América Latina, sino que también define mecanismos de disuasión frente a China.
La convocatoria de marzo viene a complementar el Encuentro Global Sobre Minerales Críticos realizada recientemente en Washington, para tatar de sentar las bases para revertir la la influencia de Beijing sobre insumos esenciales para la seguridad internacional y la economía mundial. En esa ocasión la Argentina, Bolivia y Paraguay firmaron acuerdos con el Departamento de Estado para alinearse con su política anti-china, a cambio de recibir un tratamiento diferencial para proveer de inversiones norteamericanas.
La preocupación de Trump y de los grandes empresarios norteamericanos se ve agravada por su dependencia para el aprovisionamiento de 12 minerales críticos que la China controla en forma monopólica. Para empezar a revertirlo, el gobierno republicano anticipó la creación de una reserva estratégica de minerales críticos a la que denominó “Project Vault”, a la que se destinarán U$D 1700 millones procedentes de financiación privada más un préstamo de U$D
10.000 millones de dólares del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM Bank).
El Project Vault concederá un trato diferenciado para sus aliados latinoamericanos al momento de distribuir recursos, exigiéndoles a cambio que bloqueen sus contratos con China que impliquen acceso a minerales críticos, favorecer su seguridad alimentaria, utilización de dispositivos de inteligencia locales y desarrollo de infraestructura comercial. Hasta ahora, los gestos de confrontación con China no han sido acompañados de decisiones económicas equivalentes de los países subordinados, y hasta han potenciado las relaciones comerciales de Brasil, Colombia y México, cada vez más fluidas y voluminosas.
El cónclave de Marzo en Miami fortalecerá aún más la grieta entre los “sumisos” y los “rebeldes”, y potenciará aún más la tensión regional. Es el estilo Trump. Debe jugar sus cartas ya y tratar de conseguir algún éxito rutilante que le permita revertir una elección de medio término que se presenta complicada. Cueste lo que cueste.