Las sospechas de corrupción se instalaron sobre el gobierno de Javier Milei. Los casos de Adorni, SLibra, ANDIS y ahora los préstamos siderales otorgados a propios, parientes y aliados concedidos por el Banco Nación han promovido la desconfianza generalizada de la sociedad, detonando la imagen de Javier Milei y de su gobierno que ha caído a sus niveles más bajos de aceptación desde que se inició.
Para muchos que todavía creían en el discurso oficial, las denuncias realizadas incluso por los comunicadores aliados del gobierno parecieron demostrar que no se trataba de casos aislados sino de un gobierno en el que la corrupción resulta estructural, en el que las sanciones caen no por las conductas de sus miembros sino por su improvisación al momento de enmascararlas.
Pero el gobierno no sólo va perdiendo su credibilidad a paso agigantado, sino que ha perdido el control de la agenda, mientras que el malestar social por los pésimos resultados económicos y financieros que sufre la inmensa mayoría de la sociedad se agrava.
En este contexto, en lugar de entregar la cabeza de Manuel Adorni, el presidente insiste en abrazarse a él y respaldarlo. Esta decisión deteriora aún más su aceptación social, y cabe preguntarse las razones de esta conducta descabellada. ¿Sabe demasiado el Jefe de Gabinete y podría llegar a hablar y develar cuestiones que harían estallar definitivamente a la gestión? ¿Conviene tener una sospecha de corrupción leve en el centro de la agenda para tratar de ocultar a las que involucran a Javier y Karina Milei? ¿O simplemente no tienen un recambio a mano para candidatear a la Jefatura de Gobierno de la CABA el año próximo, aunque ese proyecto hoy parezca irrealizable?
El gobierno afloja la bolsa
En su peor momento, el gobierno decidió dar disputa por el control de la agenda, retomando las reformas en las que tanto éxito tuvo sólo unos meses atrás. Por esta razón dispuso un adelanto de fondos millonario a 12 gobernadores aliados y dialoguistas de hasta $400.000 millones en concepto de coparticipación, para conseguir el voto de sus legisladores en el Congreso.
Los primeros proyectos en los que se pretende avanzar el próximo miércoles 8 en Diputados son el de Ley de Glaciares y el proyecto Hojarasca. El primero ha generado enorme rechazo social, a punto tal que más de 100.000 trataron de anotarse para exponer en la audiencia previa a su tratamiento en comisiones. Pero el gobierno, como siempre, ignora las reacciones sociales y sostiene que: “Con el apoyo de esos gobernadores, otros aliados de las provincias y los bloques afines sentimos que vamos a tener los votos para poder aprobarla”.
“Creemos que tenemos hasta agosto para poder continuar con la dinámica que tuvimos desde las sesiones extraordinarias”, sostienen en torno a Martín Menem. Los votos propios no le alcanzan, por lo que deberá recurrir a comprar voluntades siempre dispuestas a privilegiar intereses por sobre sus pretendidas convicciones, como es el caso del actual adelanto de coparticipación a 12 provincias accesibles. Algunas están alineas directamente con el gobierno, como Chaco, Mendoza, Salta, Tucumán, Catamarca y Misiones; otras no, pero tienen un comportamiento sinuoso y la asfixia económica las lleva a arriar sus banderas y a silenciar sus críticas, como en los casos de La Rioja y Tierra del Fuego, junto a las siempre dispuestas como Chubut, Corrientes, Río Negro y Santa Cruz.
Los encargados de las negociaciones fueron el ministro del Interior, Diego Santilli, y el de Economía, Luis Caputo. ¿Y Adorni? Ocupado en confirmar las sospechas con sus improvisadas apariciones públicas.
La casta siempre quiere dinero
Con la distribución de fondos, se comprueba una vez más la opinión del gobierno sobre una dirigencia política que privilegia ante todo su participación en el reparto. También significa una confirmación de la falta de argumentos de la gestión para responder a las acusaciones de corrupción. Todo esto es aleatorio en el mundo de la Realpolitik: lo único que confirmará la vigencia de esta lógica es el éxito, recuperando la agenda para desplazar las denuncias y sospechas de la sociedad. Ya lo ha hecho reiterada veces y obtuvo excelentes resultados. ¿Por qué razón ahora sería diferente?

