La Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un demoledor informe que demuestra otras de las gravísimas del proyecto implementado por la administración de Javier Milei: son pobres 6 de cada 10 niños en la Argentina y el 30% no accede a una alimentación adecuada de forma habitual. Estos números corresponden a una investigación desarrollada a lo largo de 2025, que arrojó que la pobreza infantil ya se eleva al 53,6% de la población infantil. Según el INDEC, la indigencia en adolescentes y niños escaló al 10,7%. Un panorama realmente desolador.
Estos datos se completan con la confirmación de que el 30% de nuestros niños y jóvenes no recibe a una alimentación adecuada de manera habitual. Las estadísticas oficiales, cuestionadas por las herramientas de medición y de análisis aplicadas, afirman por su parte que la pobreza general está en el nivel más bajo de los últimos 7 años durante el segundo semestre de 2025. Sin embargo, quienes realizan trabajo social en territorio lejos está de percibir esa supuesta mejora. Muy por el contrario, es también la población juvenil la más perjudicada por la pobreza y la informalidad laboral, según lo consignan incluso los datos publicados por organismos oficiales.
El párraco Toto De Vedia, de la parroquia Caacupé en Villa 21 y miembro de Sacerdotes de las Villas, describió un panorama desgarrador a partir de los resultados del informe de la UCA. “El impacto de la crisis lo reciben los chicos, adolescentes y jóvenes. Todo el problema laboral, la falta de poder adquisitivo y muchos otros problemas llevan a una descomposición del tejido social”, sentenció. E inmediatamente agregó que a causa de las políticas aplicadas por el gobierno actual, “muchos chicos dejan la escuela, están en el pasillo, vuelven a la droga o caen en la droga”.
En una pelea en condiciones claramente desfavorables, la capilla, el colegio y el club intentan desplegar una red de contención: “Trabajamos en la prevención y acompañamiento, porque también en nuestro barrio, en una escuela pública, se cerró una orquesta infantil”.
Los más perjudicados son los adolescentes, abandonados por la gestión pública y por la disolución y desmembramiento de las familias. “Ya son pobres por ser adolescentes. Hay pocos que les dediquen tiempo y les den un lugar”.
En los barrios populares tampoco se cuenta con infraestructura ni servicios básicos en los barrios populares. “No hay cloacas o los servicios de infraestructura no están bien. Faltan docentes y hay muchas cosas más. Está complicado”, destacó.
En estas condiciones, son frecuentes los desmayos de los alumnos en las escuelas, producto del hambre y la alimentación irregular. “No desayuné o no voy a almorzar”, es la respuesta que se incrementa entre los estudiantes ante el requerimiento de las autoridades educativas. Por más que desde iniciativas religiosas o comunitarias se intente organizar una merienda o una comida diaria, los recursos no alcanzan y el Estado Nacional se hace el distraído o directamente no le importa. Aún así el sacerdote destaca la existencia de “un clima de comunidad en el barrio. Hay una solidaridad natural en los barrios populares; la gente se ayuda mutuamente, y mucha gente de buena voluntad se acerca brindando su tiempo o donaciones”, pero nada de eso puede revertir el abandono del Estado.
En su dolorosa reflexión asegura que no se advierte la presunta mejora de la que se solaza el gobierno nacional. “Acá no se refleja. Las estadísticas son excels en los cuales sacan cuentas de un modo que yo no entiendo. Acá se ve todo lo contrario. Es más la gente que pide no solo alimentos, sino también para cambiar la garrafa o porque no tienen para el alquiler o los están desalojando”.
La situación se ha deteriorado considerablemente a partir del “corrimiento bastante abrupto del Estado”. En “Las décadas anteriores había mayor presencia del Estado. Hoy tanto Nación como Ciudad están pronunciando un corrimiento en los barrios populares y eso impacta después en la vida diaria”, denunció
Todo se complica, además, por las carencias del transporte público, la demora o negativa de las ambulancias para ingresar a la Villa o cada vez más frecuente caída de los jóvenes en el consumo de drogas, y de su inclusión como “soldaditos” de los narcos. Prácticamente no hay asistencia ni instancias de recuperación para los adictos. Todo se ha desmadrado ante la falta de apoyo, de recursos del Estado, que si tuviera buena intención, estaría con una presencia inteligente y organizada”.
Mientras que las autoridades se dedican a prácticas presuntamente delictivas para incrementar su patrimonio personal, la realidad de más de la mitad de los argentinos resulta crítica. Al resto no parece importarle demasiado y ni siquiera se toman en consideración las consecuencias sobre la paz social que podría tener la profundización de este proceso. Para peor, las nuevas medidas de recorte de gastos públicos que implementa el gobierno sólo anuncian un panorama más apocalíptico. ¿Hasta cuándo se mantendrá la paz social, que hasta ahora sólo se sostiene por una sorprendente tolerancia de la sociedad?
El hambre avanza. 6 de cada 10 niños son pobres en Argentina y que el 30% no recibe una alimentación adecuada La Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un demoledor informe que demuestra otras de las gravísimas del proyecto implementado por la administración de Javier Milei: son pobres 6 de cada 10 niños en la Argentina y el 30% no accede a una alimentación adecuada de forma habitual. Estos números corresponden a una investigación desarrollada a lo largo de 2025, que arrojó que la pobreza infantil ya se eleva al 53,6% de la población infantil. Según el INDEC, la indigencia en adolescentes y niños escaló al 10,7%. Un panorama realmente desolador. Estos datos se completan con la confirmación de que el 30% de nuestros niños y jóvenes no recibe a una alimentación adecuada de manera habitual. Las estadísticas oficiales, cuestionadas por las herramientas de medición y de análisis aplicadas, afirman por su parte que la pobreza general está en el nivel más bajo de los últimos 7 años durante el segundo semestre de 2025. Sin embargo, quienes realizan trabajo social en territorio lejos está de percibir esa supuesta mejora. Muy por el contrario, es también la población juvenil la más perjudicada por la pobreza y la informalidad laboral, según lo consignan incluso los datos publicados por organismos oficiales. El párraco Toto De Vedia, de la parroquia Caacupé en Villa 21 y miembro de Sacerdotes de las Villas, describió un panorama desgarrador a partir de los resultados del informe de la UCA. “El impacto de la crisis lo reciben los chicos, adolescentes y jóvenes. Todo el problema laboral, la falta de poder adquisitivo y muchos otros problemas llevan a una descomposición del tejido social”, sentenció. E inmediatamente agregó que a causa de las políticas aplicadas por el gobierno actual, “muchos chicos dejan la escuela, están en el pasillo, vuelven a la droga o caen en la droga”. En una pelea en condiciones claramente desfavorables, la capilla, el colegio y el club intentan desplegar una red de contención: “Trabajamos en la prevención y acompañamiento, porque también en nuestro barrio, en una escuela pública, se cerró una orquesta infantil”. Los más perjudicados son los adolescentes, abandonados por la gestión pública y por la disolución y desmembramiento de las familias. “Ya son pobres por ser adolescentes. Hay pocos que les dediquen tiempo y les den un lugar”. En los barrios populares tampoco se cuenta con infraestructura ni servicios básicos en los barrios populares. “No hay cloacas o los servicios de infraestructura no están bien. Faltan docentes y hay muchas cosas más. Está complicado”, destacó. En estas condiciones, son frecuentes los desmayos de los alumnos en las escuelas, producto del hambre y la alimentación irregular. “No desayuné o no voy a almorzar”, es la respuesta que se incrementa entre los estudiantes ante el requerimiento de las autoridades educativas. Por más que desde iniciativas religiosas o comunitarias se intente organizar una merienda o una comida diaria, los recursos no alcanzan y el Estado Nacional se hace el distraído o directamente no le importa. Aún así el sacerdote destaca la existencia de “un clima de comunidad en el barrio. Hay una solidaridad natural en los barrios populares; la gente se ayuda mutuamente, y mucha gente de buena voluntad se acerca brindando su tiempo o donaciones”, pero nada de eso puede revertir el abandono del Estado. En su dolorosa reflexión asegura que no se advierte la presunta mejora de la que se solaza el gobierno nacional. “Acá no se refleja. Las estadísticas son excels en los cuales sacan cuentas de un modo que yo no entiendo. Acá se ve todo lo contrario. Es más la gente que pide no solo alimentos, sino también para cambiar la garrafa o porque no tienen para el alquiler o los están desalojando”. La situación se ha deteriorado considerablemente a partir del “corrimiento bastante abrupto del Estado”. En “Las décadas anteriores había mayor presencia del Estado. Hoy tanto Nación como Ciudad están pronunciando un corrimiento en los barrios populares y eso impacta después en la vida diaria”, denunció Todo se complica, además, por las carencias del transporte público, la demora o negativa de las ambulancias para ingresar a la Villa o cada vez más frecuente caída de los jóvenes en el consumo de drogas, y de su inclusión como “soldaditos” de los narcos. Prácticamente no hay asistencia ni instancias de recuperación para los adictos. Todo se ha desmadrado ante la falta de apoyo, de recursos del Estado, que si tuviera buena intención, estaría con una presencia inteligente y organizada”. Mientras que las autoridades se dedican a prácticas presuntamente delictivas para incrementar su patrimonio personal, la realidad de más de la mitad de los argentinos resulta crítica. Al resto no parece importarle demasiado y ni siquiera se toman en consideración las consecuencias sobre la paz social que podría tener la profundización de este proceso. Para peor, las nuevas medidas de recorte de gastos públicos que implementa el gobierno sólo anuncian un panorama más apocalíptico. ¿Hasta cuándo se mantendrá la paz social, que hasta ahora sólo se sostiene por una sorprendente tolerancia de la sociedad?
