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Loco un poco, ¿nada más?

May 3, 2026

Javier Milei ve derrumbarse su respaldo y su antigua popularidad y sólo atina a reaccionar de la manera básica y primitiva que lo caracteriza. No sólo las 2/3 partes de la sociedad desaprueba al presidente y a su gobierno, y ya no acepta que las culpas dela malaria son heredadas, a punto tal que en un eventual balotaje sería más mortífero que la propia Cristina Fernández, quien ya lo superó con creces en imagen positiva. Las consecuencias de sus políticas económicas y sociales han arrasado la economía real, destruyendo salarios y puestos de trabajo. Y si al pésimo balance que afecta a la enorme mayoría de los argentinos se suman las sospechas ciertas de corrupción del primer mandatario y de quienes le rodean, la conclusión resulta obvia: no sólo la reelección parece una meta imposible, sino que el año y medio final de su mandato parece haberse convertido en un camino de espinas.
Por distintas razones, buena parte del círculo rojo comparte su veto a la figura presidencial. Quieren conservar “el modelo”, pero tienen en claro que la gobernanza se está derrumbando y que el estallido social está a la vuelta de la esquina. Adicionalmente, muchos pesos pesados de la industria nacional se han convertido en víctimas de la gestión y han sido denigrados públicamente, y hasta el campo ha descubierto que, en las condiciones actuales, sus beneficios resultarían inferiores a los de la época de Alberto Fernández, con cosechas actuales récord y sin pandemia.
Para peor, la relación entre los Milei y Luis Caputo atraviesa su peor momento. El ministro adjudica a las pretensiones hegemónicas de Karina Milei muchas de las dificultades para cerrar acuerdo con los gobernadores, que se sienten amenazados por el avance de LLA en sus provincias, de la mano de Karina, los primos Menem y la billetera oficial. Tampoco le aceptan sus advertencias sobre los riesgos de una espiralización aún mayor de la crisis de la economía real y sus eventuales efectos sobre la gobernanza. Y ni qué decir de la voracidad del “Messi de las finanzas” que pretende arrebatarle los fondos de la ANSES a la Ministra de Capital Humano, Sandra Pëttovelo, para volcarlos a la timba financiera.
En este contexto, la protección política y mediática que le brindaba el Círculo Rojo se ha deshilachado y adopta la forma de la sábana corta. Para donde se corre saca a la luz un nuevo potencial caso de corrupción. La confrontación es tal que varios de los principales comunicadores que responden al establishment no sólo la denuncian sin pudor, sino que han puesto sobre el tapete las tradicionales sospechas sobre la salud mental presidencial. La estrategia elegida consiste en tratar de desplazar a Milei y conseguir la supervivencia del “modelo”, con ciertas correcciones para preservar la paz social. Su mirada se dirige naturalmente hacia Patricia Bullrich y, ¡oh sorpresa!, hacia un Mauricio Macri al que han decidido resucitar. Pero la tarea no es sencilla, ya que el humor social está encendido y ya mira con simpatía a Axel Kicillof, Miriam Bregman y Cristina Fernández. Por eso el operativo reemplazo se inicia un año y medio antes de la elección presidencial, con el adicional de que nadie puede asegurar que Milei consiga llegar al fin de su mandato.
Las únicas dos variables que sostienen a Milei son el apoyo del gobierno de Donald Trump, que le permitió conseguir los fondos para el vencimiento de la semana pasada, y Cristina Fernández y la Cámpora, con su habitual primitivismo político, que insisten en bombardear a Axel Kicillof. En estas condiciones, el 3 de noviembre de este año resultará determinante, ya que la suerte del mandatario norteamericano estará atada a su resultado electoral de medio término. En el plano local, Cristina y su runfla quedarán debilitados si la imagen de Axel sigue creciendo y la de Milei continúa desplomándose.
Mientras tanto, Milei insiste en profundizar el programa de gobierno que lo ha traído a este presente. Sabida es la definición de Albert Einstein: “La locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando un resultado diferente”. ¿Será esta la línea escogida por el Círculo Rojo para acelerar su reemplazo?