• 15/04/2026 15:48

¿Se cae el “Toto” Caputo?

Abr 15, 2026

Caras largas, frases hirientes, descalificaciones. Después de dos años y medio de gobierno, la mirada de Javier Milei sobre el “Toto” Caputo se parece mucho más a la crítica terminante que le propinaba durante su época de diputado o de candidato presidencial, que a los múltiples elogios dedicados desde que lo incorporó a su gabinete. Claro está, diez meses seguidos de alza mellan su principal logro de cara a la sociedad: el combate contra la inflación. Tampoco se esfuerza en disimularlo: «EL DATO ES MALO» posteó el mandatario cuando se conoció el 3,4% de alza para el mes de marzo.
Milei culpa a Caputo y Caputo a Milei y a su entorno, en particular a la enfermiza disposición de su hermana para apropiarse de cada centavo que circula a su alrededor. También incluye al presidente, afirmando entre los íntimos que no le permite implementar algunas medidas que imaginó. La relación está rota.
Pero el problema de fondo es que el “Messi de las finanzas” aparece ahora como un mago fallido, sin trucos disponibles para remontar la coyuntura crítica. Cambió las propuestas por agresiones, insultos y acusaciones a un kirchnerismo que ya no existe, y las combina con promesas insustentables de inminentes bajas de la inflación y “momentos dorados” de la economía por venir.
De la carroña se alimentan varios actores con pretensiones de mayor protagonismo. El primero de todos es Federico Sturzenegger, quien hace propias las críticas y objeciones del FMI para desplazarlo y ocupar su lugar, y no cesa de recordarle a Milei que la inflación tiene como responsables a Caputo y a Bausili. Todo vale.
Para bajar la inflación Caputo aplicó la tradicional estrategia liberal: empobrecer al pueblo, abrir las importaciones, atrasar el dólar, endeudarnos en forma compulsiva, destruir la capacidad de compra de los salarios y promover la informalidad y la destrucción de miles de comercios, empresas y puestos de trabajo. Pero, a diferencia de lo pretendido, no consiguió hacer bajar la inflación, que no paró de subir a lo lardo de los últimos 10 meses. La recaudación se le fue al piso, el pretendido superávit fiscal –dibujado creativamente a lo largo de toda esta gestión- está conectado a un respirador artificial, la eliminación del cepo a personas físicas afectó de muerte las posibilidades de incremento de reservas y la continuidad del cepo para las empresas espantó las posibilidades de nuevas inversiones externas. Más aún, fomentó la desinversión, promoviendo la huida del país de muchos emprendimientos de fuste que hacía años que se habían radicado en la Argentina.
Su decisión de favorecer a sus colegas mesadineristas y especuladores de bolsa destruyó el crédito y liquidó empresas y puestos de trabajo sin solución de continuidad. Falto de recursos, acaba de imponer un nuevo ajuste fiscal a los ministerios y organismos estatales. ¿Qué significa? El reconocimiento del naufragio y menos circulante en la economía. Y ni que decir de su apropiación ilegal del impuesto al combustible, abandonando rutas y sistemas viales con graves consecuencias para quienes lo transitan y para la fluidez del comercio nacional e internacional. También hizo colapsar al PAMI, al Conicet, a las universidades. Mientras que el gobierno se presenta como paladín en la lucha contra la inseguridad y baja la edad de imputabilidad de los adolescentes, simultáneamente expone constantemente las vidas de quienes transitan las rutas argentinas. Y no sólo eso: la tasa de suicidios se duplicó ante la catástrofe económica que envuelve a la sociedad.

¿El campo le dice basta?
Hasta ahora la Justicia miró para otro lado ante las constantes violaciones de la Constitución y de las Leyes en que incurre este gobierno. ¿Por cuánto tiempo? Las provincias están a punto de morir por inanición, la coparticipación sólo se ejecuta en ínfima proporción y sólo para amigos o aliados. El campo, que experimenta una súper cosecha, parece decidido a almacenarla en silobolsas antes de liquidar a un dólar tan bajo.
Los empresarios que participaron de Amcham no ocultaron su mal humor en privado. Todos coinciden en la necesidad de darle continuidad a este proceso de transferencia de recursos y concentración de la riqueza con un recambio de autoridades. Mantener el rumbo con otros nombres, sobre los que no pese la sospecha constante de corrupción y con capacidad política más desarrollada. Es allí donde se anota Patricia Bullrich, una candidata a medida.
En ese foro, la opinión mayoritaria era que Milei ya “había cumplido”, y que ahora, en desgaste pronunciado, no debería oponerse a su recambio. Para muchos, si no se consigue una salida por derecha con Bullrich, Axel Kicillof no sería una opción descartable, ya que es necesario ocuparse de la cuestión social antes de que se produzca un estallido de proporciones. Además el gobernador siempre se mostró respetuoso de la propiedad privada, sus políticas como ministro favorecieron el crecimiento y enriquecimiento empresarial y es un consecuente pagador de compromisos.
Consciente de la debilidad de su situación, “Toto” Caputo planea implementar una jugada decisiva: aprovechar los ingresos de la fabulosa cosecha de este año para liberar a las empresas del cepo al dólar. Esto siempre y cuando los exportadores consientan en mantener guardadas las silobolsas. Y aún así corre el riesgo de una fabulosa subida del dólar ante la magnitud de demanda de divisas que podría generar esa medida tomada de manera disruptiva. El mercado, en este escenario, impondría la devaluación, en lugar del gobierno. En una sociedad enojada, empobrecida y defraudada, el riesgo de encendido de un polvorín fatal no podrá descartarse. ¿Milei le dará carta blanca una vez más y se arriesgará a un posible estallido?