El poder se le escurre a Javier Milei como arena entre los dedos. La economía social le estalla, el malhumor social crece y su relación con el gran empresariado se fragmenta cada vez más. El Círculo Rojo está partido, y si bien algunos empresarios que lo catapultaron a la presidencia siguen haciendo pingues negocios, otros –los más tradicionalmente influyentes, empezando por La Nación, Clarín o Techint- no ocultan su determinación de encontrarle un reemplazo que permita continuar con el plan de concentración de la riqueza, pero asegurando la gobernanza. Patricia Bullrich picó en punta, y se muestra constantemente en los media que venían blindando al gobierno, o sale a hacer campaña por los barrio porteños para instalarse como candidata presidencial o como opción de recambio para el caso de que se dieran las condiciones para acelerar una transición.
No se quedó en eso. En estos días, Bullrich se reunió con senadores aliados y opositores, durante la sesión de aprobación del pliego del juez Carlos «Coco» Mahiques. «Todos sabemos que Adorni está sucio», diagnosticó, y agregó que: «no entiendo por qué Milei lo defiende». Pero fue incluso más allá al alentar a la oposición a liquidar al Jefe de Gabinete. «Si ustedes lo quieren matar, mátenlo, no es mi problema», sentenció.
Ante el estupor de sus interlocutores, Patricia comentó también que la Casa Rosada había evaluado el año pasado «mandarlo a Adorni como diputado porque había que bajarle el copete, se sabía lo que estaba haciendo».
Por su parte, Mauricio Macri salió de su modorra para recuperar y reinstalar el sello del PRO. Un incendiario comunicado de la agrupación destrozó la política económica de Milei y se ofreció como opción de recambio electoral para el año próximo. Volvieron las reuniones, de las que incluso participó el Ministro del Interior, Diego Santilli, y hasta comenzó a tomar forma una estrategia electoral territorial para recuperar protagonismo a lo largo de toda la geografía argentina. Macri duda de postularse como candidato a presidente, por lo que avanzó en las negociaciones con Patricia Bullrich: para “La Piba” la Nación, para los Macri la Ciudad. Una combinación impensada apenas unas semanas atrás.
El Gobierno ha perdido la agenda. No consigue salir de la trampa de Adorni que él mismo se impuso. Sus ministros tratan de tomar distancia o de pasar desapercibidos, sobre todo a partir de la afirmación de Milei de que prefería perder una elección antes de soltarle la mano a su Jefe de Gabinete. Si el presidente está dispuesto a renunciar al futuro, sus funcionarios sólo lo acompañarán hasta la puerta del cementerio. Fue patética la presentación de Adorni en el Parque El Quemado de Mendoza. Se le bajaron todos los ministros que iban a acompañarlo, el intendente de Las Heras ni apareció, y sólo aceptó mostrarse con él en su visita el Gobernador Cornejo.
La caída en el indicador de inflación a 2,6% del mes de abril tampoco pudo ser aprovechada. El pulso social no puede celebrar una merma hacia un indicador todavía muy elevado, mientras el consumo se retrae, la precariedad laboral crece y las expectativas sobre el futuro son lapidarias.
La preocupación se extendió hasta la administración de Donald Trump, que convocó de urgencia a Santiago Caputo para informarse de primera mano sobre la gobernanza y la situación económico-social de la Argentina, y sobre las posibilidades de una eventual reelección de Milei. La convocatoria revivió al Mago del Kremlin al que Karina Milei parecía haber desahuciado. Al presidente sólo lo acompañan los gobernadores, temerosos de que su debacle los arrastre, y los empresarios más cercanos que aprovechan su declinación para multiplicar sus negocios en condiciones ruinosas para nuestro país.
Desesperado y presa de varias crisis emocionales salió a dar batalla en las redes y en los medios amigos que le quedan, Carajo y Neura, denunciando nuevamente una conspiración en su contra. En X publicó: “Retomando la normalidad. A pesar de los intentos golpistas de la política (y sus socios del círculo rojo) y el shock externo, la inflación retoma el sendero descendente”. La escalada inflacionaria para Milei habría sido la consecuencia de una “intento” golpista. Complementariamente descalificó y se burló del periodismo y de varias periodistas. En cada ocasión sólo consiguió transmitir desesperación y extender las sospechas de corrupción de Adorni a su círculo más íntimo.
Mientras tanto, cada día se agrega un nuevo ítem de denuncias sobre la actividad de Adorni. Propiedades, refacciones y viajes, a los que se agregaron sospechas sobre billeteras virtuales y operaciones con criptomonedas. El fantasma de una citación a declaración indagatoria avanzó con fuerza. La imagen de un Jefe de Gabinete sometido a esa instancia, con una probable imputación en puerta, sólo potencia el colapso. Pero Milei no lo entiende o finge demencia. ¿Hasta cuándo podrá seguir haciéndolo y qué consecuencias tendrá esa determinación que, a estas horas, sólo puede calificarse como irracional?
El poder que se escurre
