No consigue conciliar el sueño desde hace tiempo. La esposa lo abandonó: Manuel Adorni resignará la mitad de los bienes comunes y toda la responsabilidad que pueda caberle como funcionario público. Paradójicamente, todos los nuevos negocios y desaguisados se volverán en su contra, al tiempo que permitirán engrosar la demanda de su cónyuge. De ser así, asistiremos a una nueva versión de “Durmiendo con el enemigo”. Y el Jefe de Gabinete lo sabe y lo sufre.
En una nueva puesta en escena tratando de demostrar su inocencia sin argumentos válidos, que lo llevan a enterrarse cada vez más, con el operador Alejandro Fantino, Adorni lanzó una frase explosiva: «Pegarme a mí es lastimarlo a él», refiriéndose a Javier Milei. Para el entorno presidencial no constituyó una novedad: están convencidos de que si el Jefe de Gabinete es desplazado, inmediatamente caerá Karina y, un poco más tarde, el propio primer mandatario deberá afrontar las consecuencias de las causas por la estafa $Libra en los EEUU.
Adorni insiste en salir a justificarse, pero no acepta aclarar ninguna de las acusaciones, por lo que sólo consigue incrementar la bola de nieve en su caída, y con ello arrastra a los hermanos presidenciales. Echarlo es un riesgo enorme: ¿Qué pasaría si se “arrepiente” y suelta el pico? Él fue quien inició el cobro de retornos para acceder al presidente o a funcionarios públicos; también el encargado de organizar las cenas de recaudación para recaudar los fondos que, presumiblemente, se aplican a financiar los sobresueldos de los ministros. ¿Cómo, por ejemplo, podría justificar haber ganado U$D 3 millones en 5 minutos con el lanzamiento de la criptomoneda $Libra, sin haber accedido a información reservada y privilegiada? La justicia del país del norte se diferencia de la Argentina: allí no harán la vista gorda ante semejante desaguisado.
En otro fragmento de su conversación con Fantino afirmó que: “Esto es porque yo soy un pedazo de Milei. Y en ese pedazo de Milei es pegarle debajo del cinturón a Milei y lastimar a Milei». Lo que se interpretó, en buen criollo, es que así dejaba constancia de que es parte de la cadena de recaudación del presidente, y que hacia él y su entorno estuvo dirigida esa frase, ante la posibilidad de que le suelten la mano.
«No tiene ningún sentido pegarme a mí. Usemos la razón. ¿Qué sentido tiene pegarme? ¿Qué sentido tiene meterte con mi familia, con mi intimidad? Hubo otros jefes de gabinete y no pasó eso.», rezongó de manera infantil. Si Adorni no puede explicarse las razones de su decadencia está realmente en un problema.
En el entorno presidencial deducen, en off, que una caída de Adorni se llevaría puesta a su hermana Karina, por la trama delictiva de negocios que los unirían. Y le adjudican al presidente la sentencia: “Si van por mi hermana, me llevan a mí». No hay que olvidarse de que el Jefe de Gabinete participó del Tech Forum 2024 donde se cocinó el lanzamiento de $Libra y conoce al dedillo la trama de operaciones de recaudación de los hermanos Milei, de la que parece haber participado de manera activísima.
Mientras tanto, Patricia Bullrich no deja de tomar distancia del gobierno ni de sembrar espinas en el camino de Adorni, aunque en realidad estén direccionadas hacia Karina y Javier Milei. No por casualidad ha sido elegida en primera instancia por el círculo de empresarios que armó el Frankenstein Milei para sucederlo sin alterar la orientación de su gobierno. Incluso, si la cuestión se vuelve espinosa, podría ser impuesta como Jefa de Gabinete hasta el fin del presente mandato, en una suerte de parangón con el Sergio Massa de la administración de Alberto Fernández, candidatura presidencial posterior incluida.
Bullrich sabe que, por su edad, esta tal vez sea la última oportunidad para aspirar a la presidencia y no parece tener competidores serios a la vista dentro del espacio de derechas. Más aún, ya recompuso su dañada relación con Mauricio Macri y hasta con Victoria Villarruel. Experta en traiciones y reacomodamientos en los momentos apropiados, tal vez Milei debió tener más cuidado al cederle competencias. Hoy ya parece ser demasiado tarde.
Acorralado, Adorni muestra las garras, pero no lastiman
