• 21/05/2026 15:41

Mauricio Macri destrozó a Javier Milei: “Se ve como un profeta»

May 21, 2026

Macri dijo que Milei «se ve como un profeta» y le pidió «equilibrio»
Coqueteando con la posibilidad de presentar su candidatura presidencial en 2027, Mauricio Macri incrementa su exposición pública. En su entorno aseguran que no tiene una decisión tomada al respecto, ya que duda sobre su propia predisposición para embarcarse en el desgastador esfuerzo que le significaría apuntar a ese objetivo, pero conceden que la alternativa de poder abordar, finalmente, su “Segundo Tiempo” lo seduce, ya que el desgaste de Javier Milei parece acercarle la oportunidad de una revancha que ya creía cancelada.
La ruptura de la estructura empresarial que llevó a la presidencia a Javier Milei motivó que varios de los CEOs top de la Argentina salieran a buscar candidatos alternativos. La primera en anotarse fue Patricia Bullrich, quien asume que, por una cuestión de edad, podría estar antes la última oportunidad para tratar de alcanzar la primera magistratura. Por su parte, Mauricio Macri duda entre su postulación y la alternativa de llegar a un acuerdo con ella, a cambio de garantizarse la continuidad del control de la CABA. Del PRO recibe constantes presiones para optar por el desafío mayor, pero él prefiere procrastinar su decisión, aunque incrementando sus apariciones públicas para posicionarse mejor ante cualquier negociación que finalmente decida emprender.
Así fue que Macri aceptó una invitación para dar una conferencia en la Universidad Austral, donde pocos días antes había estado Javier Milei. En ese escenario sus consideraciones sobre el actual presidente fueron fulminantes, asegurando que sólo encarna un «liderazgo emocional» y que manifiesta «poco entusiasmo por la implementación».
«Es un liderazgo emocional, absolutamente emocional. Con un profundo estudio de las ideas que hay detrás de cada postura. Y con poco entusiasmo por la implementación, claramente, es una parte que no la siente», sentenció. E inmediatamente remató: «Él se ve como un profeta, se siente de esa manera». «Yo creo que todo siempre al final del día tiene que tener un equilibrio entre los dos universos, el emocional y el de la realización», fue su conclusión.
Pero Macri no se conformó con eso, sino que avanzó un paso más allá al descalificar a los «líderes narcisistas que viven en su mundo, creen que son perfectos y no les entra una crítica».
En otro tramo de su alocución el ex presidente intentó potenciar su perfil democrático, por oposición a Javier Milei. «Si el que ejerce el poder, lo ejerce en forma totalitaria, absoluta y exige el sometimiento del otro, es imposible que suceda. El que tiene que dar el ejemplo es el que está en el poder». Asimismo lamentó la “falta de diálogo” que caracteriza al gobierno actual y denunció que «hay mucha intolerancia a la crítica».
Mauricio Macri no se guardó nada y embistió de manera frontal a Milei. A partir de esa determinación definió a Milei como “un caudillo”, y afirmó que la tarea pendiente consiste en “no meramente desarmar lo que no funciona, sino construir a largo plazo”.
“Creo que el próximo paso requiere otras cualidades que meramente desarmar lo que no funciona. Cuando vos como ingeniero tenés que hacer una casa, tenés que tirar los cimientos que están mal, pero también volver a construir”, para lo que hará falta mucho “coraje y tenacidad”, agregándole “capacidad de gestión y apego al método”.
“El Pro tiene esas cualidades, sabe construir, cree en el método y forma dirigentes para que tengan ese método. Porque no existe solo hacer las cosas por voluntarismo. Hay que ponerle inteligencia”, fustigó. Y resaltó la importancia de formar equipos de trabajo que marquen los “errores” de sus líderes.
Finalmente Macri instó a los argentinos a “superar los personalismos” y dejar de buscar “un caudillo que los salve”. Y concluyó planteando que su partido debe asumir una misión histórica, ya que “Si el Pro calla, lo que logramos es que el populismo avance un paso”.
Los conceptos de Macri cayeron muy mal en el oficialismo, desde donde se le objetó que estaba jugando a favor del cristinismo al tratar de dinamitar el espacio amplio de la centro-derecha. Pero la sentencia más contundente fue formulada por su ex asesor, Jaime Durán Barba: «Pasó su momento, no tiene mayor chance», sentenció de manera contundente, descartando toda posibilidad de un retorno a la primera magistratura.