• 27/05/2026 14:34

No hay superávit. El FMI deschavó al gobierno de Milei

May 27, 2026

Por detrás de la aprobación de las revisiones del FMI sobre las metas convenidas con el gobierno argentino, que incluyeron la liberación de U$D 1000 millones, otro documento emitido por el organismo de crédito internacional dejó en claro que dicha decisión fue la consecuencia de la presión del gobierno de Donald Trump antes que de la convicción de su directorio.
En ese documento paralelo, plagado de gráficos, notas al pie y observaciones críticas, el staff del FMI blanqueó la existencia de un continuado déficit fiscal ocultado por una contabilidad creativa. Adicionalmente se plantearon cuestionamientos sobre la gestión de Santiago Bausili en el Banco Central, reclamándose una mayor “flexibilidad cambiaria” y la eliminación total del cepo para las empresas.
El FMI modificó su posición consistente en limitarse a analizar medidas puntuales, para pasar a cuestionar toda la ingeniería financiera de la gestión Caputo-Bausili, utilizando un lenguaje teórico críptico para realizar una intervención política a fondo. Para el Fondo resulta indispensable modificar drásticamente la política cambiaria del Banco Central.
«El marco monetario debería seguir evolucionando para apoyar la desinflación y una mayor flexibilidad cambiaria», para lo cual sería «esencial para reconstruir de manera decisiva los colchones externos». En lenguaje llano, se exige la eliminación absoluta del cepo, a lo que se resiste el gobierno argentino.
El duro documento sostiene que «el tipo de cambio continuaría moviéndose de manera flexible dentro de la banda ampliada» y exige «nuevas mejoras al esquema, incluidos esfuerzos para contener la volatilidad de las tasas de interés». La publicación no se priva de explicitar las contradicciones entre las políticas clásicas del FMI y las aplicadas por la gestión Milei-Caputo. Y si bien aprueba el ajuste fiscal y la desaceleración inflacionaria, pone en cuestión a prácticamente todos los instrumentos implementados a esos fines, como tasas negativas, atraso cambiario, controles de capitales y también la integración entre el Tesoro y el Banco Central.
«La política monetaria debería seguir enfocada en apoyar la desinflación», destaca el Fondo, pero subraya que resulta indispensable la adopción de «medidas para contener aún más la volatilidad de las tasas de interés y mejorar la transmisión monetaria y la asignación del crédito» para fortalecer la demanda sobre el peso y quitarle presión a la sostenida demanda sobre el dólar. Exactamente lo inverso a las políticas implementadas por Bausili hasta el presente. «El balance del Banco Central y su marco de gobernanza deberían continuar fortaleciéndose», señala, al tiempo que demanda «fortalecer la independencia de las instituciones de supervisión» y mejorar «los marcos de gobernanza».
El punto más álgido de la intervención del FMI aparece disimulado en una nota al pié de la página 7, en la que se blanquea el superávit financiero del que se regodea el gobierno oculta los intereses capitalizables de los bonos cupón cero, registrados «debajo de la línea». De este modo, si se los incorporase el pretendido superávit se transformaría automáticamente en un déficit del 0,8% del PBI, tal como debería computarse.
«Esta medida excluye pagos de intereses de bonos cupón cero, que están registrados debajo de la línea. Incluyendo el componente real de los intereses capitalizados por encima de la línea, el déficit total ascendería a alrededor de 0,8 por ciento del PBI», sostiene el FMI.
Con su cauta pero contundente intervención el staff del FMI le advirtió al gobierno su desaprobación sobre la continuidad del esquema financiero aplicado hasta ahora por el gobierno de Milei. Mientras que se mantenga la protección de la administración Trump quedará seguramente en nota al pie. Pero en caso de una derrota del oficialismo norteamericano en las elecciones intermedias de este año seguramente pasará a formar parte del texto central y en exigencia ineludible para las próximas rondas de negociaciones.