• 30/06/2026 14:02

El laberinto de Javier Milei

Jun 30, 2026

 

Con la renuncia de Manuel Adorni parecían estar dadas las condiciones para el fortalecimiento de la gestión de Javier Milei. Pero las apariencias engañan. Quienes tienen acceso visual al presidente filtran que está ofuscado y muy preocupado por lo que vendrá. Cierto es que la salida del Jefe de Gabinete descomprimió la olla de presión que pesaba sobre el gobierno, y el oportuno acuerdo con Clarín que habilitó la expansión de los negocios del “gran diario argentino” posibilitó que las denuncias de corrupción dieran un giro copernicano para enfocarse exclusivamente en el peronismo por la causa por el yate de Insaurralde que duerme en los tribunales el sueño de los justos. Con la baja del riesgo país, la salida de Adorni y el respaldo de los grandes medios, todo auguraba un relanzamiento exitoso de la gestión. Pero eso no sucedió y el presidente está enojado y se siente amenazado. ¿Qué le pasa a Milei?

Para explicarlo hay que hacer un poco de memoria. La explosión del caso Adorni, así como la de la ANDIS o $Libra no se debió a la acción de la oposición, sino a las internas dentro de la laxa alianza que llevó a la presidencia a Milei y lo vino acompañando desde entonces. A falta de una estructura partidaria sólida o de un programa de gestión ordenado, los cuadros políticos principales de la gestión operan a partir de intereses personales y corporativos que disputan entre sí quedarse con la parte del león. No hay que confundirse: que Magnetto baje el tono de su crítica a partir de los beneficios obtenidos no implica que se haya desarmado el plan de reemplazar a Milei por otro actor más “políticamente correcto”. Una vez concretada la fabulosa transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados lo que les preocupa es conservar el rumbo evitando el estallido social. Para muchos que integran esa informal alianza a la que no une el amor sino el espanto, Milei debe ser reemplazado para convertirlo en el foco del malestar social. Simultáneamente hay que insistir en las denuncias de corrupción cristinista y mantener como estandarte el pretendido éxito en la lucha contra la inflación.

Si bien la batalla decisiva se dará en la campaña presidencial del año próximo, todos pretenden llegar allí con ventaja estratégica. Milei mira su entorno y ve que su gobierno está integrado en forma casi exclusiva por cuadros procedentes del Pro. ¿Milei absorvió al Pro o le rodearon la manzana, asignándole un papel cada vez más testimonial? Cierto es que le quedarían Karina y Santiago Caputo pero ¿es realmente así?

Desde hace bastante tiempo su hermana juega cada vez más a diferenciarse de Javier y a soldar su alianza con los Menem. El año pasado se llevó los laureles de la victoria en las elecciones de medio término y ahora, los de la remoción de Adorni. En el encumbramiento de la tribu de los Menem ella cree ver un futuro que no le garantiza para nada la inestabilidad de su hermano. Tan es así que cuando asumió Diego Santilli Javier estaba fuera del país. Una vez más la principal aliada de Milei sigue siendo Cristina. Ambos persiguen el mismo objetivo: tratar de evitar la sangría de su autoridad y el encumbramiento de sucesores autoproclamados.

Si Javier ya no puede confiar en su hermana a ciegas, tampoco le garantiza demasiado Santiago Caputo, minado hasta hace poco en sus competencias y a quien se reponsabiliza por filtraciones que terminaron afectando la gobernanza y alimentando una interna voraz. Karina, de todos modos, aún le sirve, no por lealtad sino por conveniencia, debido a la interna desatada entre los Menem y el universo deshilachado del antiguo Pro. Javier precisa a su hermana para liquidar a Patricia Bullrich, autopropuesta para sucederlo, mientras él se encarga personalmente de atacar a Mauricio Macri, quien aún vaciado de buena parte de su antiguo poder aún conserva su influencia en la Justicia y hasta podría ser su sucesor de último minuto si el universo del centro derecha no consigue acordar otro.

Es en este punto de su laberinto donde Javier Milei se encuentra. Sabe que no tiene la lealtad de nadie, que todos buscan como acomodarse para sucederlo, y donde cobra importancia nuevamente Manuel Adorni. ¿Renunció con o sin garantías de impunidad? ¿Lo echaron los hemanos o sólo Karina, respondiendo a las presiones de todo el arco político, empresarial y financiero? Si no hay garantía de impunidad, ¿hasta cuando se mantendría su silencio y a quiénes arrastraría en su estrategia de supervivencia?

Milei está ofuscado y preocupado con razón. Están por sonar las 12 y Cenicienta volverá a ser criada. ¿Le pasará lo mismo?