• 31/05/2026 22:02

No le creen. El gobierno celebra su éxitos en la macro, pero la inversión extranjera se hunde

May 31, 2026

El gobierno de Javier Milei sigue fiel a sus contradicciones y falacias permanentes. Una de las más importantes es la que se produce entre sus logros en la estabilidad macroeconómica y su impacto en la economía real, donde la inversión productiva se hunde y la inversión extranjera se ha convertido en desinversión.
A través de las leyes que consiguió aprobar, a través de procedimientos recurrentemente cuestionados, el desconocimiento de las normas constitucionales y la insistencia en implementar las decisiones parlamentarias que afectaban su plan, la gestión creyó generar las condiciones para atraer la inversión extranjera y estimular la local. Sin embargo, su resultado es el inverso, ya que son más los capitales que se retiraron de nuestro país que los que interpretaron positivamente sus señales y decisiones.
No se trata de valoraciones particulares críticas al gobierno, sino de los datos crudos y duros que publica el INDEC, que consignan que en 2024 y 2025 la inversión fue inferior incluso a la del tramo final del mandato de Alberto Fernández, pese al impacto que éste sufrió producto de la pandemia, la cuarentena y la crisis de 2023, fomentada en gran medida por el propio Milei y los empresarios que abonaron su llegada a la primera magistratura. En el primer año del libertario, el porcentaje del PBI referido a inversión su hundió un 16,2%. En 2025 la caída continuó con un 6,4% adicional, a pesar del RIGI y las múltiples disminuciones impositivas con que se beneficiaron los sectores más concentrados de la pirámide social.
Por si fuera poco, la oposición mayoritariamente colaboracionista, avaló sus iniciativas y no hubieron cuestionamientos significativos a su marcha: salvo una leve recuperación en el primer trimestre del 2025, seguida de una caída en picada, la desinversión se potenció. No hay causas políticas que lo expliquen: el gobierno de Milei siempre navegó a su antojo, y los frecuentes disturbios registrados estallaron desde el interior del propio régimen.
¿Por qué razón los mercados descreen de la política económica del gobierno? Hay varias razones. Por un lado, el aliento del “riesgo kuka” por parte de los principales funcionarios para tratar de justificar sus fracasos genera preocupación ante un eventual cambio de signo político en el gobierno, aunque se trate de un riesgo inexistente, a consecuencia de la fragmentación y confrontación extremas que afronta el pan peronismo. Si continúa como alternativa es, en gran medida, porque el gobierno lo ha conectado a un respirador artificial.
Además, ese “riesgo kuka” contrasta con la curva de inversiones, que en el último año de Alberto Fernández alcanzó un 21%, mientras que en el mejor momento económico de la gestión Milei –primer trimestre de 2025-, apenas llegó al 20,6%.
Por más que el ministro Luis Caputo insista en que Milei representa un “atajo para las inversiones”, la realidad lo contradice. Y no es cuestión de variables externas, ya que la mayoría de los países de la región lo han superado ampliamente en la Inversión Extranjera Directa, que pasó de significar el 3,8% del PBI en 2023 a sólo el 0,5% PBI en 2025, según registra la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Los datos son contundentes. En 2022 las inversiones externas fueron de U$D 15.206 millones, mientras que en 2023 treparon a U$D 24.757 millones de dólares, mientras que en los dos primeros años de Milei descendieron abruptamente a U$D 11.644 y U$D 3.134 millones de dólares respectivamente.
Junto con el temor al “riesgo kuka” instalado por el propio gobierno se suman otras variables a tener en cuenta, como la desconfianza al ministro Luis Caputo, la duda sobre la capacidad de pago de las obligaciones financieras en caso de que Donald Trump sea derrotado en las parlamentarias de este año, la continuidad del achicamiento y la destrucción de la economía productiva que se ha puesto como meta esta gestión, y la amenaza eventual de una multiplicación de la conflictividad social que ponga en riesgo la gobernanza. Adicionalmente, la decisión de un significativo sector del Círculo Rojo de buscarle un reemplazo a Milei para las presidenciales de 2027, en la convicción de que la alternativa de su reelección está en serias dudas y que, además, sus propios intereses están siendo afectados por las políticas económicas, que se agregan a las sospechas multiplicadas de corrupción que atraviesan al gobierno y a sus aliados, termina de definir un escenario desolador a cualquier intento de inversión productiva que no pase por los nichos de la minería, la energía y la producción de materias primas.
Mientras tanto, Milei y su entorno siguen celebrando en la cubierta del Titanic, ignoran si ya ha sido impactado por el iceberg. Ciego y sordo, multiplica alegremente sus falacias, sin preocuparse por el mañana.