• 26/03/2026 22:59

Milei, abrazado a un cadáver, experimenta un rechazo superior al 60 por ciento

Mar 26, 2026

A lo largo de su trayectoria mediático política, Javier Milei elogió reiteradamente la figura de Carlos Menem. Intentó equipararlo –y hasta superarlo- en muchos ítems: el giro hacia el neoliberalismo, las relaciones carnales con los EEUU, y, lo más preocupante, en las sospechas de corrupción que rodearon a ambos gobiernos. Pero hay una diferencia fundamental: durante la gestión del riojano, buena parte de la sociedad percibía un cierto éxito económico que consolidaba su respaldo, incluido el de aquellos que ocultaban su apoyo vergonzante. En cambio Milei sólo promovió la concentración de la riqueza, el empobrecimiento y el descenso social generalizado, y la precariedad como estilo de vida impuesto a los argentinos. Por esa razón, mientras que el revoloteo de las denuncias de corrupción no melló la aprobación social de Carlos Menem durante la mayor parte de su gobierno, Javier Milei se encuentra jaqueado. Al fin y al cabo, como afirmaba el General, el órgano más sensible del ser humano es el bolsillo.
Otra diferencia sustancial son los cuadros políticos de los que se rodeó el oriundo de Anillaco y la pobreza y ordinariez del elenco del libertario. ¿Por qué razón sigue abrazando y sosteniendo a un cadáver político como Manuel Adorni, cuando sólo le representa mayores daños a su imagen, que viene deshilachándose desde hace más de un año? En octubre la sociedad mayoritariamente votó a Donald Trump como factor de estabilidad, en la opción entre un gobierno en declive permanente y una oposición fragmentada y sin rumbo.

Adorni y Trump
Pero ahora la actualidad del presidente norteamericano es otra, y la Argentina ya no cuenta entre sus prioridades. Sus intervenciones bamboleantes y contradictorias, sus dudas respecto de cómo encarar la guerra y su relación con Netanyahu, la sorprendente resistencia iraní y los temores sobre el impacto en los mercados, con estanflación y recesión como escenarios probables, han deteriorado también la imagen del jefe de Estado del Norte. Sin embargo, como con Adorni, Milei insiste en abrazarse a Trump, y hasta a incluir a la Argentina en la guerra como aliado de quienes la iniciaron. Claro está que el riesgo para los argentinos es grotesco, y además viola una vez más la letra y el espíritu de la Constitución, que asigna la decisión de declaración de guerra al Congreso Nacional.

Fracaso económico y hundimiento de su imagen
Los problemas de Milei pasan por el fracaso de su programa económico. En realidad, de su éxito rotundo que ahora comienza a pasarle factura por el malestar social generalizado. La consultora Atlas Intel, que en su momento acertó la victoria de Milei en 2023, sitúa su rechazo en 61,6%, conservando un respaldo del 36,4%, el piso más bajo en tres años.
La última encuesta de Atlas Intel arroja resultados dramáticos para el gobierno. La consultora brasileña muestra que la desaprobación de Javier Milei aumentó por tercer mes consecutivo y alcanzó su valor más alto desde el inicio de su gestión con 61,6%. Además. por segundo mes consecutivo la evaluación negativa sobre el desempeño del gobierno se incrementa, superando a la mitad de los argentinos (57,4%).
Nuevamente surge entonces la pregunta: ¿por qué Milei se aferra a Manuel Adorni? Con Donald Trump es comprensible: sigue siendo un gigante frente al gnomo argento, quien necesita desesperadamente su apoyo aunque Trump tenga otras cosas mucho más urgentes de que ocuparse.
El problema es que Milei no tiene muchos cuadros alrededor, y la construcción de su figura para proyectarlo a la Jefatura de Gobierno de la CABA fue una de las apuestas más decididas de su gestión. ¿Por quién y cómo podría reemplazarlo? Y, lo que es peor, ¿cómo impedir que un alejamiento de Adorni de la gestión, en coincidencia del avance de la causa judicial contra José Luis Espert, termine potenciando el repudio social por los casos $Libra y la ANDIS, 3% incluido? Y esto no es todo, ya que las causas sobre supuesta corrupción comienzan a dispararse sobre toda la estructura del gobierno nacional.
Milei se aferra a un cadáver para tratar de conseguir su supervivencia, porque sabe que, de alguna manera, el destino del Jefe de Gabinete podría anticipar su propio futuro. Debería haber prestado atención a la sentencia bíblica: “Cosecharás tu siembra”. Y el presidente argentino ya ha sembrado demasiadas semillas venenosas.