• 01/10/2023 10:18

¿Salvavidas de plomo? La vieja guardia de JxC sale a apoyar a Patricia Bullrich

Ago 5, 2023

Hasta hace un mes, Patricia Bullrich venía en ascenso. Parecía tener un rumbo claro, mostraba un perfil ejecutivo, y su relación amigable con Javier Milei parecía abrirle las puertas de un electorado insatisfecho y decepcionado con la política argentina. La había ayudado bastante también la dilación de Horacio Rodríguez Larreta para definir a su compañero de fórmula presidencial, y su predisposición negociadora era satirizada por su adversaria y presentada como un símbolo de debilidad.
Pero en las últimas semanas todo cambió. Mientras que el alcalde porteño definió a sus candidatos y sus aliados salieron victoriosos en varias elecciones provinciales, Patricia debió morder el polvo. La matriz conciliadora de Rodríguez Larreta se reveló como mucho más efectiva que el alboroto y el primitivismo que caracterizan a la ex Ministra de Seguridad que, fuera de sí, no dejó error sin cometer.
La ruptura y confrontación que provocó con Javier Milei para tratar de apropiarse de su electorado le costó la mínima simpatía que había conseguido generar en los votantes del libertario. Sus afirmaciones contundentes sobre la magnitud del ajuste salvaje que está dispuesta a llevar adelante dejó a las claras las diferencias: mientras que Milei apunta sus cañones a la política, el recorte de Patricia tendría como víctima a la sociedad en su conjunto. Además, la luz que se fue echando sobre su pasado plagado de contradicciones y fluctuación entre diversos espacios políticos dejaron en claro que Patricia “era la casta”.
Para quienes no están dispuestos a votar a Milei, pero conservan cierta memoria del pasado, su propuesta de realizar un “blindaje” trajeron a escena el trágico gobierno de Fernando de la Rúa y su catastrófico final. Mucho peor fue cuando trató de reivindicar esa gestión, incluido el recorte del 13% a empleados públicos y jubilados, que le costó inmediatamente a la cabeza a Ricardo López Murphy, un dilecto allegado a Patricia y a Mauricio Macri.
Sus denuncias sobre los candidatos que utilizaban jets privados para trasladarse se le volvieron en contra cuando quedó demostrado que ella también recurría a la práctica que denostaba.
Para peor, cuando prometió que el primer acto que llevaría a cabo en caso de alcanzar la presidencia sería presentarse con una cámara en el Banco Central, para mostrar las existencias que había recibido, dejaron en claro que no sólo no entiende nada de economía, sino tampoco de cómo funciona la entidad que regula las finanzas en nuestro país.
Así, entre dislates y agresiones sin solución de continuidad, el perfil ejecutivo que había empezado a construir se transformó en autoritarismo a ultranza, y se conectó inmediatamente con su pasado guerrillero que, por más que pretende ocultar, siempre termina saliendo a la luz.
En los últimos diez días, su retroceso se incrementó. Algunos de sus aliados intentaron tirarle una cuerda. El problema es que no queda claro si servirá para ponerla a salvo o terminará ahorcándola.
El primero fue Alfredo Cornejo, quien en su momento desistió de acompañarla como vice para intentar retornar a la gobernación de Mendoza. El segundo fue Ernesto Sanz, otro socio fundador de Cambiemos que ya no representa a nadie. El tercero, según se anticipa, sería Mauricio Macri, quien hasta ahora había mostrado cierta prescindencia respecto de la elección nacional, interesándose exclusivamente en la candidatura de su primo Jorge en la CABA.
Los anuncios de los apoyos de María Eugenia Vidal y de Facundo Manes a la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta indignó a Patricia y motivó el enojo descontrolado de Mauricio Macri. La precandidata presidencial no se guardó epítetos ni sarcasmos al ser consultada sobre la determinación de la ex gobernadora. El ex presidente, en tanto, prometió una inminente salida al aire por su canal, La Nación +, y todos en JxC descuentan que allí tomará partido explícitamente por Bullrich.
Lejos de celebrar esta decisión, al entorno de la precandidata se le pusieron los pelos de punta al tomar conocimiento de esta posibilidad cierta. ¿Le suma algo realmente a Patricia el apoyo del ex Presidente, o será como un abrazo de oso? Quienes todavía sienten algún tipo de inclinación por Mauricio Macri ya la votarían, pero una identificación demasiado estrecha haría huir a la disparada a la mayoría de los argentinos que conservan un pésimo recuerdo de su gestión.
Así las cosas, la caracterización de Guillermo Moreno parece ser la más acertada. “Bullrich hace todo lo posible para no ser presidenta.” Sólo queda en tela de juicio si se trata de una decisión consciente, o simplemente se debe a las reacciones propias de su carácter incontinente y primitivo, en el que las emociones han archivado a la razón hace demasiado tiempo.