• 24/02/2024 10:49

¿El gobierno de Milei se desvanece y reconfigura?

Ene 30, 2024

El retiro del capítulo fiscal de la “Ley ómnibus” no fue magia, sino lo síntesis de cuatro factores clave que le torcieron el brazo al gobierno: la negativa de la “oposición colaboracionista” a apoyar en bloque la iniciativa oficial, después del escándalo de la manipulación del dictamen de Comisión; la movilización contundente convocada por la CGT; la oposición de los gobernadores aliados a la reinstalación de retenciones; y los datos de las encuestas, que no sólo expresaron que Milei había perdido 9 puntos de apoyo en 45 días de gestión, sino que ese descontento se duplicaba en los sectores que le habían permitido ganar el balotaje: los jóvenes y los adultos de la tercera edad.
Así las cosas, el gobierno salió a intervenir en el debate público con su soberbia habitual, asegurando que el déficit cero no se negocia y que el ajuste ahora tendría que hacerlo la política. Esto no alcanzó para evitar un colapso dentro del gabinete: un ministro fue despedido, otro –Francos- está en la cuerda floja, y los días de Martín Menem como Presidente de la Cámara de Diputados parecen estar contados.
Posse y el “Toto” Caputo se repartieron los restos del Ministerio de infraestructura suprimido, pero la sensación de “total normalidad” que pretende imponer el oficialismo dista de confirmarse en la realidad. El gobierno deberá tratar de compensar los ingresos que resigna del pretendido nuevo saqueo a jubilados y de la fallida reinstalación de retenciones con mayor ajuste sobre los subsidios y reducción del gasto público, pero esto necesariamente influirá en el malestar y la protesta social. Nadie espera, por otro lado, que pueda evitar una nueva devaluación para “equilibrar las cuentas públicas·, pero esto es una bomba de tiempo, ya que los exportadores de granos no estarían dispuestos a vender y liquidar antes de que la nueva suba en la cotización del dólar oficial se produzca, por lo que las divisas que se esperaba recaudar para abril-junio dependerán de esa decisión. Si esta se produce antes de entonces, coincidirá con el incremento brutal en prepagas y educación y el descomunal ajuste tarifario en los servicios. Y esto sin olvidar el nuevo incremento al caer en el precio de las naftas.
Dentro del oficialismo y el “colaboracionismos” son muchos los que se frotan las manos. Cristian Ritondo está en las gateras, esperando la caída de Martín Menem. Mauricio Macri está convencido de que si no es convocado a cogobernar, el gobierno de Milei se cae. Y Diana Mondino espera, acechante, la salida del “Toto” Caputo para sucederlo en Economía.
Créase o no, Caputo es el menos interesado en quedarse, claro está que una vez que termine su tarea de conseguir la fuga de unos U$D 15.000 millones, tal como ya hizo en el gobierno de Mauricio Macri y que durante mucho tiempo denunció el propio Javier Milei. Más aún, el ministro de Economía le habría anticipado que no se quedará mucho en el cargo, por “cuestiones personales”. Una vez concretado el negocio que vino a realizar, no tiene interés alguno en afrontar sus consecuencias.
Así las cosas, este martes comenzará el tratamiento de la “Ley ómnibus”, en el que el gobierno jugará buena parte de su futuro. No es que se pronostique una caída inmediata en caso de no tener éxito en la aprobación del capítulo que más le interesa –la concesión de la suma del poder público a Javier Milei-; pero claramente las cosas no serán como hasta ahora. Al menos en el reparto de porciones de poder en el Ejecutivo.
Mientras que Javier Milei aparece en sus videos en un estado que preocupa a todo el tablero político y mediático, Mauricio Macri espera, cómodamente tendido en su reposera, el inicio de su “Segundo Tiempo”, aunque no sea tal como lo imaginó un par de años atrás.