• 27/05/2024 22:35

Alerta de cierre en más de 50 mil panaderías del país

Abr 8, 2024

 

Con tarifazos y caída en ventas: que emplean 600 mil familias

Tarifazos, caídas en las ventas y eliminación del Fondo Estabilizador del Trigo que subsidiaba el precio local de la harina para evitar el impacto directo de la suba internacional de precios en panaderías pusieron el ultimátum a unas 54 mil panaderías de todo el país,  que dan empleo directo a  450.000 familias e indirecto para otras 250 mil más.

A partir de la mega devaluación de diciembre último, los productos de la canasta básica y de las materias primeras y elaboraciones del sector en particular experimentaron aumentos desproporcionados que tumbaron el consumo y llevaron los costos a niveles inalcanzables, y a esto deberán sumarse los incrementos inmediatos de más del 300% en tarifas. La caída en las ventas de las panaderías ya alcanzó el 45%; y la demanda de los panaderos es coincidente: “Necesitamos aumentar urgente, esa es la realidad”, pero: “si ponemos el pan al precio que debería ser no lo vendemos. Necesitamos llevarlo de 1.800 a 2.500 pesos, pero a este último precio cómo lo vendemos”, se preguntan con desesperación.

Claro está, el incremento irracional de precios y tarifas se da en un contexto en el que el salario promedio de la economía cayó 20% en solo dos meses (igual porcentaje que con la gestión macrista, pero en cuatro años), con una inflación acumulada del 78% en los primeros tres meses del gobierno de Milei. El consumo de facturas y masas ha desaparecido prácticamente, y el pan se compra mayoritariamente por unidades. Si no cayeron más, especulan los panaderos, es porque “el pan termina suplantando quizás la comida del mediodía o de la noche”.

“¿A quién le vamos a vender el pan?”, se preguntan. Lo mismo pasa en el resto del comercio minorista, que evalúa el cierre definitivo, los despidos de trabajadores, las dificultades para reponer stock y las pérdidas sostenidas que se iniciaron con la llegada al gobierno de Javier Milei.

Pese a la desesperación de los comerciantes, el gobierno no les presta atención y celebra la caída de los indicadores de inflación. Claro está que al precio de una brutal recesión que amenaza con convertirse en depresión, la caída constante y pronunciada del consumo y el incremento exponencial de los indicadores de pobreza y de indigencia. No debe olvidar que la caída de De la Rúa se produjo en un escenario de deflación, cuando la sociedad decidió decirle basta a tamaño sufrimiento.