• 26/05/2024 19:59

Disparos a los pies

Abr 22, 2024

 

En los últimos días el gobierno ha insistido en dispararse a los pies. Sus reacciones ante los graves desafíos que se les plantean por estas horas no han sido sino reacciones improvisadas que confirman a cada paso la precariedad de una gestión que asumió sin estar preparada para hacerlo, sin plan, sin cuadros propios y sostenida sobre la irracionalidad y la inestabilidad emocional del presidente y de su entorno.

La primera reacción inesperada fue la ofensiva sobre las prepagas y el, hasta unos días, su referente, Claudio Belocopitt. Unas semanas atrás el tema se trató en la mesa chica de Javier Milei, y el presidente desechó esa alternativa por contradecir su concepción de la fijación de precios a partir de variables de mercado. Pero las encuestas recibidas demostraban una significativa caída en su imagen y el creciente malestar de sus votantes, por lo que, mágicamente, su hermana Karina, sesión de espiritismo mediante, expresó que la voluntad divina exigía tomar esa decisión. Milei entonces embistió contra las prepagas, impugnando su propio discurso de libre mercado. No era la primera vez: ya Caputo había “apretado” a los supermercadistas y la Secretaría de Trabajo se negó reiteradamente a homologar los acuerdos paritarios. De este modo, el libremercado quedó restringido a las operaciones y áreas que benefician a los amigos presidenciales.

Con la composición de la “casta” pasó lo mismo. Si bien en el discurso presidencial sigue expresando a la política, en la práctica el ajuste se desplegó sobre jubilados, trabajadores, Pymes, beneficiarios de planes sociales y las provincias. La empleomanía familiar de varios funcionarios y legisladores de LLA así lo demuestran, como también el fabuloso incremento de las dietas de los Senadores y la asignación de jerarquía ministerial para Karina Milei y Adorni.

El presidente, además, había hecho campaña asegurando que no utilizaría el avión presidencial y viajaría en vuelos de línea. Ahora cambió de idea: todos esos cambios se pagarán con “la nuestra”.

“Toto” Caputo viajó a los EEUU y no consiguió fondos frescos del FMI; sólo una palmadita y a seguir participando. Intentó pasarle la gorra al gobierno de los EEUU y hasta imploró la mediación de la CIA. Decepcionado por los resultados, en el Hotel LLao Llao, de su patrón Epstein, Milei afirmó que los fugadores de divisas eran “héroes”, al salvar al capital de las fauces del Estado. Claro está que a necesidad de alimentar a las arcas de ese mismo Estado es la justificación para ajustes, tarifazos y despidos seriales de trabajadores públicos y oposición a incrementos salariales y jubilaciones. El problema es que él mismo es el jefe de ese Estado que pretende destruir y que a la vez precisa para gobernar. Buena parte de sus votantes, por ignorancia o por interés, no ve o pretende no ver la irracionalidad enfermiza de estas contradicciones. Para el FMI son una clara señal de que, si abren la bolsa para Caputo, terminarán esas divisas en una nueva fuga de capitales, como la que organizó exitosamente en 2018.

El “campo” le plantea un nuevo desafio al gobierno: devaluación, baja de retenciones y “certezas sobre el rumbo económico”. El gobierno jura y perjura que no dará el brazo a torcer, pero nadie le cree al quien aseguró que se “cortaría un brazo” antes de subir o crear nuevos impuestos, que garantizaría la libertad de mercado total y que impulsaría la dolarización.

Por último, la marcha universitaria del 23 de abril provoca insomnio en un gobierno que sólo encuentra en la mentira argumentos para tratar de desalentar la participación. Después de todo lo que se le criticó a Cristina, Milei parece haberse enamorado de las Cadenas Nacionales, y allí saldrá a acusar sin mayores fundamentos y a ampliar su colección de falacias. Si Milei tiene conciencia o no de sus argumentaciones esquizoides, o son el producto natural de un sujeto desquiciado lo sabremos al final de la película de la que, voluntariamente o no, todos somos protagonistas.